TRATAMIENTO DEL AGUA POTABLE

En el país, una persona promedio puede consumir entre 30 o 45lt de agua  diarios. Esta agua proviene de presas, represas o embalses, los cuales son sometidos a estrictos procesos de  potabilización, pues este proceso es indispensable para garantizar la buena salud de nuestra población; gracias a la existencia de estas medidas, las muertes que antes eran causadas por la toma de agua contaminada por bacterias, ha disminuido considerablemente su índice de incidencia. Luego de conseguir dar el primer paso en cuanto a la potabilización, surgió la idea de tratar de que el agua que nosotros consumíamos fuera devuelta a los ríos o desembocaderos en buenas condiciones, por lo que se ingenió un proceso de depuración para estas aguas residuales.

Manantiales que son sostenidos por ríos

En el año 1900 dentro de nuestro país, existía una cantidad aproximada de cincuenta presas que tenían la capacidad de albergar ciento seis hectómetros cúbicos de agua. En la actualidad, ese número se ha superado llegando a los casi 54mil hectómetros. Como bien sabemos, el agua obtenida por manantiales, ríos, represas o pantanos es transportada hasta una estación donde se realizara el proceso de potabilización, eliminando de ella todo tipo de residuos acondicionándola así para el consumo humano.

¿Dónde se trata el agua?

Existen estaciones que se encargan de convertir el agua en su estado natural en un agua que pueda ser consumida por el ser humano, estas se encuentran ubicadas entre los embalses, las instalaciones donde se capta el agua, los depósitos de esta y por último los canalizadores, los cuales se encargan de distribuirla. Este proceso empieza cuando un químico es introducido al agua haciendo reaccionar cualquier materia, bien sea orgánica o no, que estén presentes en el ella y solo puedan ser eliminadas a través de este proceso.

A partir de este último, se realiza el proceso de congelación y floculación, los cuales consisten en eliminar cualquier partícula que cause la turbiedad del agua, haciendo que esta tome algún tono de color.

Lo siguiente, es un proceso llamado decatación, donde el agua transita a una velocidad mínima,  y a través de esto cualquier partícula que haya traspasado el proceso anterior se deposita en la base del envase.

En el último proceso la acritud del agua se ajusta mediante el uso de reactivos apropiados, como por ejemplo la cal, para que así se evite el proceso de corrosión de tuberías, y también obstrucciones dentro de la red distribuidora.

Pruebas para verificar la Potabilidad

Para terminar el proceso, al agua se le añade un químico oxidante, como por ejemplo cloro, para así evitar que algunos microorganismos puedan sobrevivir en ese ambiente, con la finalidad de evitar accidentes provenientes de contaminación por protozoos dentro de la red distribuidora. Luego de este proceso, se procede a comprobar la potabilidad del agua.

Existen otros casos, en los que las aguas son demasiado duras, y deben ser sometidas a otros procesos adicionales para así eliminar calcio o magnesio.

Controles sanitarios

Para que el agua sea completamente potable, debe de cumplir la exigencia de no presentar ningún tipo de sustancia nociva para la salud, ni microorganismos patógenos. Tampoco debe presentar un olor característico, sabor o color.

¿Cómo llega hasta nosotros?

Después de haber sido sometida a numerosos procedimientos y análisis, el agua finalmente se introduce a una red de abastecimiento, donde se efectúan diversos controles para la prevención de infecciones. Dentro de un complejo urbanístico de aproximadamente 300.000  personas, se van a necesitar unos cuantos kilómetros de tuberías, estanques de almacenamiento y estaciones para el bombeo, para así garantizar el abastecimiento y calidad necesaria.

Por último se trata de devolver el agua a su cauce natural, en la mejor condición. Gracias al aumento del consumo hídrico, ha aumentado deliberadamente la proliferación de aguas residuales, no lo decimos nosotros lo remarcan los amigos de desatascosalbacete.net, por lo que las superficies de muchos ríos se mancillaron, perdiendo así las posibilidades de albergar vida acuática. Lo primero que se debe hacer para que se inicie el proceso de depuración de estas aguas residuales será la elaboración de unas redes colectoras, con objetivo de tratar de restituir las aguas a su cauce natural en condiciones realmente dadas.